Audio relato EL ORÁCULO DE SILICIO de N. Olazar
Una sátira afilada y divertida sobre nuestra ridícula dependencia tecnológica. Nemesio Olazar retrata al «hombre moderno» como ese espécimen capaz de mojarse bajo la lluvia porque la pantalla decía que hacía sol, o de dejar enfriar la comida intentando buscar el ángulo perfecto para Instagram. Con un ritmo ágil y un humor tan ácido como real, este relato nos recuerda que tener un teléfono inteligente no nos libra de actuar como idiotas. Corto, certero y con un remate que te hace querer soltar el móvil… al menos durante cinco segundos.
Descripción
Hay dos tipos de personas en el mundo: las que controlan su vida y las que no salen a la calle sin que una app les confirme que el cielo sigue ahí arriba. El Oráculo de Silicio del Hombre Iluminado, de Nemesio Olazar, es una radiografía en clave de humor negro dedicada a este segundo grupo (es decir, a casi todos nosotros).
El protagonista de este micro-relato es el arquetipo del «Homo Instagrammer»: un sujeto tan hiperconectado que habla con su asistente virtual con más cariño que con su propia madre y que usa el teléfono para absolutamente todo, excepto —¡por supuesto!— para hacer llamadas. Olazar maneja con maestría la ironía del absurdo cotidiano: confiamos más en un algoritmo con cinco estrellas que en nuestro propio paladar, y nos preocupa más vestir al móvil con una funda nueva cada semana que vestir nuestra propia personalidad.
El verdadero clímax cómico —y trágico— llega con el evento catastrófico por excelencia del siglo XXI: la pantalla estrellada contra el suelo. En ese instante de drama shakesperiano, el protagonista experimenta el mayor ataque de pánico de su vida solo para descubrir, horrorizado, que el mundo real no tiene interfaz de usuario ni botón de inicio.
Con una narrativa ligera pero incisiva, Olazar logra arrancarnos una carcajada incómoda. Nos reímos del personaje mientras, irónicamente, leemos el cuento en la pantalla iluminada de nuestros propios dispositivos. Una lectura brillante que demuestra que la memoria RAM sobra, pero la sabiduría sigue brillando por su ausencia.
Leer relato
El Oráculo de Silicio del Hombre Iluminado de Nemesio Olazar.
Había una vez un hombre excepcionalmente moderno, de esos que no necesitan pensar porque su teléfono inteligente lo hace todo por él.
Este prodigio del pensamiento delegado llevaba en su bolsillo un dispositivo tan avanzado que lo usaba para absolutamente todo, salvo para hacer llamadas.
Porque, claro, ¿quién usa un teléfono como teléfono?
Cada mañana, antes de mirar por la ventana, consultaba el clima en su aplicación meteorológica.
Si llovía afuera pero el sol brillaba en su pantalla, salía sin paraguas.
La realidad, al fin y al cabo, es una opinión secundaria frente a lo que diga su app.
Comía solo en restaurantes que tuvieran más de 4.5 estrellas en una plataforma que también califica lugares donde la comida es congelada pero el WiFi es excelente.
Sacaba fotos de cada plato, no por el sabor, que no recordaba, sino por la estética, que era lo único que importaba.
Si no estaba en Instagram, no había sucedido.
Su vida era una secuencia de eventos perfectamente documentados pero apenas vividos.
Su teléfono sabía cuántos pasos daba, cuántas horas dormía, a qué ritmo latía su corazón…
Todo, menos por qué seguía tan cansado, tan ansioso, tan desconectado. Le hablaba a su asistente virtual con más afecto que a su madre.
Cada semana compraba una nueva funda para su teléfono, como si vestir al dispositivo fuera un modo de expresar su identidad.
A veces decía: “Este aparato tiene más memoria que yo”, como si fuera un chiste.
No lo era.
Un día, el teléfono se cayó y se hizo añicos.
Fue el primer momento de silencio real que tuvo en años.
Un suceso, que siempre recordaría, y relataría como su mayor momento de pánico.
Sucedió que en aquel preciso instante miró alrededor.
El mundo seguía allí. El cielo, los árboles, la gente.
Pero no sabía cómo acceder a ellos sin su movil.
Así relató nuestro héroe moderno la gran crisis de su vida, su peor momento.
Ahora lo veía como algo pasado.
Rodeado nuevamente de datos, pero carente de sentido; siempre conectado, pero eternamente solo.
Con un teléfono inteligente… que nunca logró hacerlo más sabio.
FIN

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