Audio relato EL ERMITAÑO Y LOS DIABLOS

Treinta y tres años de santidad no te libran de caer en la trampa del ghosting demoníaco mejor planificado de la literatura rusa. En este microrrelato, Afanásiev nos recuerda que los diablos comen gratis donde no hay bendiciones, pero cobran carísimo el rencor. Es una joya folclórica brevísimo, irónica y con una moraleja impecable: si llevas tres décadas sin catar alcohol ni compañía femenina y de repente todo parece ir como la seda… sospecha.

somdn_product_page

Descripción

Hay que reconocerle al ermitaño de Afanásiev una disciplina de hierro: pasar 33 años rezando sin interrupción no lo logra cualquiera. Sin embargo, su verdadero talento no era la piedad, sino ser un chismoso de primera categoría. Al ver que los demonios acudían diariamente a darse un atracón al palacio real, no dudó en interrogar al diablo cojo (Potanka) para descubrir el secreto de su banquete: los cocineros del zar no santiguaban la comida. Una nota en un plato vacío bastó para que el rey cambiara de personal y dejara a los demonios con el estómago vacío. La burocracia celestial triunfaba y el bien ganaba la partida. O eso creíamos.

El folclore ruso es especialista en recordar que la venganza es un plato que los diablos sirven con mucha paciencia. Afectados por el cierre de su bufé libre favorito, los demonios urdieron un plan maestro de ingeniería social. No necesitaron azufre ni apariciones terroríficas; bastó con enviarle al ermitaño una «mujer piadosa», una botella de vino y la promesa del matrimonio. Tras tres décadas de abstinencia, el anciano cayó en el truco más viejo del mundo: un par de copas, una buena charla y un «sí, quiero» repentino.

Lo sublime del relato llega en el clímax, justo en el altar. Al santiguarse antes de coronar la unión, el hechizo se rompe y la boda soñada se transforma en una soga para ahorcarlo. El desenlace es tan trágico como desternillante: de vuelta a la casilla de salida a rezar otros 33 años para purgar la resaca y el despiste.

Afanásiev firma una fábula brillantemente cínica sobre los peligros de la soberbia, las malas decisiones bajo los efectos del alcohol y lo caro que sale arruinarle la comida a un demonio cojo.

Leer relato

El ermitaño y los diablos de Aleksandr Nikolaievich Afanasiev


Un ermitaño, que había estado rezando durante treinta y tres años seguidos, vio que a la casa del zar acudían los diablos. Un día, el diablo cojo, Potanka, se quedó rezagado. El ermitaño salió y le preguntó a dónde se dirigían todos los días.

—Vamos a casa del zar a comer. Sus cocineros lo preparan todo sin santiguarse, ¡lo cual nos gusta mucho!

Como de la casa del zar le traían comida todos los días, escribió en los platos vacíos que los diablos iban a comer a la mesa del zar. Cuando este vio lo que le había escrito el ermitaño, reemplazó a todos los criados que tenía en la cocina por gente devota que, al dar inicio a cualquier tarea, decía:

—¡Que Dios nos bendiga!

Pronto vio el ermitaño de nuevo a los diablos: habían marchado al palacio alegres y felices, pero venían de regreso tristes y decepcionados.

Volvió a preguntar a Potanka por qué regresaban tan apenados.

—¡Ten la boca cerrada! ¡Ya te lo haremos pagar!

Después de aquel encuentro, dejó el ermitaño de ver a los diablos. Un día, llegó a su casa una mujer piadosa, y él le preguntó quién era y de dónde venía. Entablaron conversación, tomaron vino, se emborracharon y acordaron casarse.

Fueron a la iglesia, ya lo tenían todo arreglado. Dio inicio la ceremonia. Cuando estaban a punto de ponerles las coronas, se santiguó el ermitaño. Los diablos se echaron atrás, y él vio delante de sí una soga que estaba dispuesta para ahorcarlo.

Después de aquel suceso, se pasó rezando otros treinta y tres años.

FIN

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “Audio relato EL ERMITAÑO Y LOS DIABLOS”

SoundLibris como afiliado de Amazon y otras plataformas de audiolibros, obtiene ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables.